Lo recogimos con alegría doble. Primero por lo que nos costó que se fuesen los muggles que estaban berreando en el sitio, y segundo porque cada vez es más raro encontrar un TB. Los móviles han acabado en buena parte con el juego.
A este le toca acompañarnos un tiempo en nuestras excursiones y después seguir viajando por su cuenta.